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gold nanoparticlesDesde la universidad alemana de Johannes Gutenberg de Mainz han desarrollado un sensor hecho con nanopartículas de oro que se inserta bajo la piel y que detecta cambios en las concentraciones de sustancias del cuerpo humano, pudiendo detectar alteraciones debidas a diversas enfermedades.

Durante mucho tiempo, los científicos han estado buscando una opción viable para poder implantar sensores en el cuerpo que transmitan constantemente información sobre los valores y concentraciones de las sustancias del cuerpo. No obstante, no se habían encontrado opciones óptimas hasta ahora, ya que los sensores que se implantaban solamente podían permanecer en el cuerpo durante unos días, ya fuera porque el cuerpo los expulsara o porque los indicadores fueran inestables con el paso de los días.

 El color de las nanopartículas de oro cambia bajo la piel, revelando cambios en las concentraciones de sustancias en el cuerpo.

Los científicos alemanes han desarrollado un sistema de sensores que pueden permanecer en el cuerpo durante meses. Este sensor se compone de nanopartículas de oro que cambian de color al estar en contacto con posibles alteraciones en el cuerpo. La principal ventaja de este material es que no pierde sus propiedades con el paso del tiempo por lo que siempre ofrece una lectura fiable a través de los colores que emite.  

Las nanopartículas de oro se comportan como pequeñas antenas para la luz. Absorben y dispersan la luz, reaccionando a las alteraciones que las envuelven y cambiando su color.

Para evitar que estas partículas se muevan bajo la piel de los pacientes, estas nanopartículas se implantan junto con un hidrogel poroso que envuelve la partícula de oro y que una vez implantado, los vasos sanguíneos y las células crecen en sus poros comportándose como un tejido y evitando que el cuerpo lo identifique como un objeto extraño.

Según confirma el responsable del grupo de investigación de la universidad, Carsten Sonnichsen: “Nuestro sensor es como un tatuaje invisible, no mucho más grande que un centavo y más delgado que un milímetro”.

Dado que las nanopartículas de oro son infrarrojas, estas son invisibles a simple vista, aunque pueden ser detectadas a través de dispositivos de medición específicos que no resultan invasivos para la piel. 

Según afirma la revista Schitechdaily: “Estos sensores podría utilizarse en un futuro para observar concentraciones de diferentes biomarcadores o fármacos en el cuerpo simultáneamente". Dichos sensores podrían encontrar aplicación en el desarrollo de fármacos, la investigación médica o la medicina personalizada, como el tratamiento de enfermedades crónicas.

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